Capítulo V: Audiencia y Bendición

Aunque Namarié no mostraba ningún signo de querer explorar mundo, en su interior, sí que tenía esa sensación, pero pensando en no hacer daño a sus padres adoptivos, y por pensar que en casa estaría segura, no decía nunca nada ni mostraba interés por hacerlo. Ella se fijaba en cómo los mayores pasaban por el portal de Darnassus, para ir a la aldea de Rut´theran, y sabía que de allí salían barcos que iban a su ciudad natal, Ventormenta, en los Reinos del Este, o cruzaban al continente de Kalimdor, al pueblo de Auberdine. Sabía que había un mundo por explorar y por conocer.

Sin que Firodren ni Jandria lo supiesen, iba a visitar a menudo a Tyrande y a Malfurion, solicitando consejo. Ellos le aconsejaban que estuviera atenta a las explicaciones de sus mayores, porque en un futuro, le sería muy útil. Y estas palabras, no hacían mas que rondarle en la cabeza, ya que ella sabía que necesitaba saber un arte de lucha para poder moverse por ese mundo, pero no tenía claro cual sería. Tyrande, sabiamente, le decía que no se preocupase por eso.

Ella iba sabiendo lo que pasaba en el mundo  exterior por las noticias que escuchaba de los elfos y humanos, principalmente, que venían a visitar la ciudad, y también de lo que hablaban sus padres cuando pensaban que ella dormía. Se decía que Ner´zhul y sus seguidores habían entrado en el Vacío Abisal, plano etéreo que conecta a todos los mundos repartidos por la Gran Oscuridad.

Poco a poco iban llegando noticias, a veces no encontraba demasiado sentido a lo que decían, puesto que no entendía bien de lo que hablaban. Pero sí era cierto, que cuanto de más cosas se enteraba, más quería saber.

Todo esto no se lo contaba a ninguno de sus amigos de la cuidad. Para ellos, no dejaba de ser una niña más. Pero mientras que ellos iban aprendiendo artes, según sus creencias y sus intereses, para el arte de la guerra, ella no encontraba su camino en este sentido. Sabía que por ahí fuera, le esperaba un destino de magia, pero no se sentía atraída por ello realmente.

Además, siempre pensó:» vale, estamos de acuerdo, mis padres murieron, mi padre en la guerra contra la Horda, y mi madre a las puertas de la salvación tras traerme a mí al mundo. ¿Pero no queda ningún otro familiar? ¿Mis padres no tenían hermanos? ¿No tenían padres?». Esta curiosidad no hacía más que crecer en su interior.

No obstante, se centraba también mucho en la historia de Teldrassil, y los habitantes que tenía, además de los elfos de la noche.

Al sur de El Claro del Oráculo, se encontraban las Tierras de los Tuercepinos, enemigos de los elfos pero que no molestaban demasiado. Poco fue por allí, sus padres no le dejaban puesto que era zona enemiga al fin y al cabo. También, más allá, se encontraba la Aldea Brisa Estelar, invadida por fúrbolgs Tuercepinos.

Solía ir a menudo con varios amigos a ver Dolanaar. Ésta era una pequeña villa en el centro de Teldrassil, dirigido por Tallonkai Cruzarraíz, y se trata de una ciudad de enseñanza para los elfos que quieren aprender el arte de la guerra, con buenos profesionales. Más allá, entre las montañas, se encuentra Cañada Umbría, lugar de iniciación, zona tranquila dominada por el árbol Aldrassil. Por ser la zona más segura, es el lugar elegido por los elfos en caso de un posible ataque de la Horda.

Sus amigos iban aprendiendo, los druidas, los pícaros, los guerreros, los sacerdotes. Les escuchaba atentamente lo que hablaban, aún sin sentir ese poder que necesitaba para ser como ellos.

Sus amigos no eran solo elfos, también contaba con humanos que llegaron un día con sus padres exiliados, como ella.

El mundo de los elfos era realmente asombroso, pero según iban pasando los años, iba sintiendo el ansia por saber más y conocer más mundo. Pocas bibliotecas había en la ciudad de Darnassus, solo algunas librerías independientes en los hogares de sus habitantes, donde dejaban constancia de sus vivencias, todas muy certeras, puesto que los elfos se caracterizaban por contar lo que veían, sin exageraciones de ningún tipo. Eran gente muy sincera.

Y así iba pasando el tiempo y las estaciones del año se sucedían. Y el pequeño bebé recién nacido que llegó un día en un barco, pasando por ser una niña con interés en todo lo que le rodeaba, se estaba convirtiendo en una joven que pronto alcanzó la mayoría de edad.

Y el día en que lo alcanzó, sus padres fueron con ella en audiencia ante Tyrande y Malfurion, para recibir las bendiciones pertinentes, y así poder salir de la ciudad de Darnassus y poder conocer mundo.

– Pero recuerda -le dijo Malfurion-, ahí fuera solo encontrarás la más cruda realidad de las guerras, las envidias, el ansia de poder por llegar a lo más alto, tanto entre tu gente, como con tus rivales. Namarié, que tus padres cuiden de ti y que pronto encuentres el camino que te corresponde.

– ¿Y cómo sabré cuál es mi camino? ¿Cómo puedo saber que he escogido bien y que no me he equivocado?

A lo que Malfurion contestó:

– Sólo haz lo que te diga tu corazón, pero siempre escoge con la mente fría, y con la decisión meditada y atendida como debe ser. No le dediques más tiempo a lo que no debe dedicarse, y céntrate en lo que tienes para poder construir lo que necesites.

Y Tyrande le siguió diciendo:

– Namarié, presta atención a los que serán tus maestros en todo. Cuando encuentres el camino, sigue bien sus instrucciones, para poder hacerlo lo mejor posible. Muchos de los amigos que aquí tienes, acabarás encontrándolos en el camino; no todos serán lo que esperabas, y alguno del que no prestaste atención acabará siendo buen consejero. También encontrarás amistades por medio, y solo el tiempo te dirá cuáles de ellos merecerán tu atención y cuáles no. A pesar de todo, atenderás como debe ser, y siempre habrá gente que te defraudará, a ti y a tus compañeros. Pero no por ello deberás bajar la guardia; deberás mantener la calma, y animar a los que te rodean y merecen ese ánimo, porque solo así, se puede mantener la constancia para llegar a un fin común.

– Gracias por vuestras palabras y vuestros consejos. No quiero tener prisa en encontrar mi verdadero camino. Por el momento, haré lo que más me gusta, que es explorar, saber, conocer lo que me rodea.

No obstante, sus padres, viendo lo que se les avecinaba, no pasaron desapercibidas las palabras de ninguno, puesto que lo que Tyrande en su día les dijo, y que parecía que no sucedería, al fin y al cabo, en el fondo de su corazón, sabían que el día más temido llegaría.

3 Comments
  1. Reply Grimgos 25 febrero, 2011 at 1:29

    Estoy enganchadísimo…xDD no dejes de seguir publicando xDDD

  2. Reply Fonko 26 febrero, 2011 at 0:03

    +1

    Sigo cada capítulo con ahínco. Me gusta sobre todo porque veo reflejada la esencia de «Luz» tanto en las vivencias propias del personaje (Nama) como en las enseñanzas y palabras de los personajes que le dan vida a la historia (La madre biológica, los padres adoptivos, Tyrande, Malfurion…).

    Si tuviese que criticar algo, atacaría la forma de redactar. Mi carrera me ha enseñado a redactar textos, noticias e incluso guiones de manera profesional, por eso en ese aspecto veo más descuidada la historia. Si quieres, y solo como ofrecimiento totalmente desinteresado, puedo recogerte los capítulos antes de que las publiques y editarlas de forma que parezca un escrito más profesional. En gramática vas bien, es más problema de coherencia y estructura que otra cosa. Como consejo a modo resumen te diría que procurases no repetir las mismas palabras, que exprimas la cabeza buscando sinónimos o simplemente «otra forma de decir las cosas»; y por otro lado que estructures los textos en párrafos semánticamente coherentes, sin repetir el mismo tema después de un punto y aparte.

    Entendiendo que no eres una futura periodista/comunicadora, el trabajo es excelente y como ya he mencionado al principio estoy totalmente metido en la trama. ¡Sigue así Nama!

    • Reply Namarie 26 febrero, 2011 at 14:15

      Te tomo la palabra Fon, de hecho, muchos de mis «atascos» son en base a eso, tengo que contar y no se bien como redactarlo sin liarme… ya que yo de periodista nada, si acaso consejos legales todavía XD. El caso es que a veces por tener prisa en publicar, cuento las cosas demasiado rápido y sin madurar muchas ideas. Y eso que las tengo bien metidas en la cabeza y bien claro lo que quiero contar :).

      Cuando tenga listo el siguiente capítulo, te lo mando.

      Mil gracias!

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