Capítulo XII: Alianza de Simbelmynë


Sanatos y Namarié fueron al Parque, lugar escogido para reunirse entre los miembros de la hermandad en los días claros. Por el camino Sanatos le fue explicando el origen del nombre «Simbelmynë»:

– Signinfica «no me olvides». Se trata de una flor que, en tierras muy lejanas, crece en los túmulos funerarios de los reyes. Sus pétalos son de color blanco y florece en todas las estaciones del año.

– ¿Y por qué este nombre? -preguntó Namarié.

– Por el verdadero significado de la palabra. En esta hermandad ha pasado todo tipo de gente y seguirá pasando con los años. No dejará de ser un «lugar de paso» por así llamarlo de gente que busca unos retos mayores. Pero lo que realmente queremos, es que el día en que lleguen a otro sitio no se olviden de lo que ha podido significar esta hermandad y los valores que predicamos: humildad, compromiso, compañerismo. Todo ello tiene que estar unido para que esto pueda ser una verdadera familia. Ten en cuenta que muchos de los miembros tienen sus raíces en lugares lejanos y pasan los años hasta que vuelven a ver a sus padres o hermanos y queremos evitar la soledad que eso produce estando unidos, por lo que esto para nosotros es como una familia. Si uno de estos puntos se rompe lo más probable es que el resto de los puntos se rompan también y al final no seamos una verdadera hermandad. Al fin y al cabo tanto la palabra «hermandad» como lo que predicamos van juntas, no deja de ser una forma de cooperar todos juntos para lograr un fin común, una relación de fraternidad que hace que todos tengamos una verdadera relación que llega a ser de amistad y confianza que se convierta en virtud, llegando a ser una verdadera familia. Buscamos todos las mismas voluntades, es una alianza entre nosotros. A pesar de todo, siempre hay gente que entra con nosotros que aparentemente busca eso y al final lo que buscaban era un trampolín para ir a una hermandad un poco más grande, un lugar donde todos los valores fundamentales acaban perdiéndose. Y es una pena porque la gente acaba desapareciendo entrando en una gran depresión y olvidando la realidad de este mundo como si fuesen a un Vacío Abisal.

No dejaron de ser definiciones que hicieron que Namarié pensara en el verdadero significado de todo esto. Sanatos tenía las cosas muy claras y su claridad le recordaba mucho a lo que alguna vez le contó Tyrande sobre lo que iba a encontrar en este mundo que parecía tranquilo.

Llegaron al Parque y tal como pudo ver Namarié el día anterior éste era el lugar lo más parecido al mundo de los elfos. Le hacía sentir como en su antiguo hogar. Era habitual que este lugar se dedicase a actividades de ocio para los ciudadanos. Además, era el refugio principal de los elfos de la noche debido a la naturaleza viva que lo envuelve.

Namarié se unió a Sarkath y Baldhür. Ambos eran miembros recientes de la hermandad. Sarkath por edad no pudo ingresar antes, mientras que Baldhür fue reclutado recientemente mientras empezaba sus clases como mago. Ambos eran sastres de profesión y estaban aprendiendo también la profesión de encantamiento de objetos y ropa, aunque a Baldhür no le terminaba de convencer esto último.

– Y tú Namarié, ¿qué profesiones piensas aprender? -le pregutó Sarkath.

– Pues aún no lo tengo muy claro. Me dijo Sanatos que aún no hay alquimistas en la hermandad y os vendría bien uno. Teniendo en cuenta que tengo bastantes conocimientos en herbolistería por mi padre adoptivo puede ser interesante aprenderlo.

– Interesante -contestó Baldhür-. Es cierto, no tenemos ningún alquimista aún. Tenemos herreros, sastres, peleteros, joyeros e incluso ingenieros. Así que nos vendría bien tener un alquimista entre nosotros.

Poco a poco fueron presentando a Namarié como el miembro más reciente de la hermandad. Había varias clases mezcladas, sobre todo abundaban magos: Sarkath, Baldhür, Mágora y Gúnthall. Brujos estaba ella y un chico joven llamado Smash. También había por allí el único sacerdote que se llamaba Érebo, joven y con buen aspecto; un pícaro llamado Brayham, humano también; o una cazadora elfa con el nombre de Zyanya. Además de haber tantas clases las razas también eran diversas: humanos, elfos, enanos y los primeros drainei.

La verdad es que la impresión que se estaba llevando de los miembros era buena. No es que fueran demasiados pero sí se dejaba ver el valor humano que había en esa gente. ¿O había solamente apariencia en algunos miembros como le había dicho Sanatos? Eso solamente tiene una respuesta: el tiempo lo dirá.

La gente más veterana hablaba de los peligros inminentes que les envolvía como los asaltos a la Horda, los Campos de Batallas, los Campos de Arenas, las grandes mazmorras o los encuentros con otras hermandades para asaltar algo en concreto.

Los más recientes hablaban de todo un poco: del futuro que les esperaba, de los veteranos que les ayudaban, de las misiones que se les encomendaban o de los nuevos poderes que se les enseñaban sus maestros.

A rato apareció un elfo de aire sombrío algo más mayor que el resto. Tenía aire pensativo y su mirada era fija. Por sus ropajes y las armas que llevaba, parecidas a las de Sanatos, en seguida se dio cuenta que era un cazador más. Sanatos se acercó a él dándole un gran abrazo y estuvieron intercambiando palabras entre ellos apartados del resto del grupo. Finalmente se acercaron los dos al resto de los miembros de la hermandad y éste último elfo fue saludando a varias personas, siempre al lado de Sanatos.

Finalmente llegaron al grupo en el que se encontraba ella y Sanatos se lo presentó:

– Éste elfo es Morpheo el Buscador de Sueños, primo mío también. Es un cazador de los de la vieja escuela. Pero también tengo que decirte que es el pensador y razonador de la hermandad. Si necesitas algo o necesitas hablar de algún problema en concreto te recomiendo que acudas a él. Aunque tengo a Ully y a Brook que me ayudan con asuntos de la hermandad, cuando el tema es realmente transcendental y ninguno de los tres encontramos solución siempre acudo a él. Siempre estará dispuesto a echarte una mano. ¿Verdad, primo?

– Verdad, verdad -contestó con una sonrisa por haber escuchado tan bonitas palabras sobre él-. La verdad es que me dejo ver poco, normalmente me gusta andar buscando objetos nuevos. Mi profesión es la ingeniería, por si necesitas de algún tipo de artilugio extraño. Soy una persona bastante curiosa y me gusta escuchar a la gente. Así que en lo que necesites te puedo ayudar sin problemas. Aunque no suelo andar por la ciudad muy a menudo si me necesitas no tienes más que decírselo a Sanatos. Él se encargará de encontrarme.

– Gracias -contestó Namarié-. Muy amable por tu parte. Sin lugar a dudas contaré contigo.

Y tras esta presentación se fueron a saludar a más miembros de la hermandad.

Mientras tanto siguió conociendo a más gente que se presentaba con todo tipo de detalles: nombre completo, profesiones y clase. Y siempre ofrecían sus servicios para cualquier cosa que necesitase.

Llegó el momento en que pensó que no iba a ser capaz de recordar tanto nombre así que supuso que con el tiempo acabaría aprendiéndolos.

De repente Sanatos empezó a pedir a todo el mundo que guardase silencio. Ully y Brook estaban sentados en la hierba uno a cada lado de Sanatos. Así que casi todo el mundo se sentó también para escuchar a lo que se iba a decir.

– Bueno, esta reunión no es demasiado diferente a las demás. Necesito que sepáis que estamos buscando gente para poder entrar en el Castillo de Karazhan. Hoy por hoy es nuestro objetivo principal.

Namarié no pudo evitar abrir los ojos de par en par al escuchar estas palabras: Castillo de Karazhan. El sueño que le brindó Tyrande. Era todo tan real que se estaba empezando a austar.

Sanatos siguió hablando:

– Para que empecemos a pensar realmente en esta incursión al Castillo pido a los miembros que ya tienen el nivel máximo de su clase que empiecen a entrar en mazmorras para adquirir la máxima experiencia y encuentren objetos que les pueda facilitar el camino. Además, tenemos mucha gente nueva entre nosotros, gente que aún está empezando. Solo quiero animarles a que lleguen pronto a ser expertos en la mayor manera de las posibles en su clase ya que de ellos dependemos más de lo que se piensan. Me gustaría tener todas las clases disponibles para ello. No obstante, esto es lo que tenemos hoy por hoy por lo que el reclutamiento de gente está abierto a todos los niveles. Brook será el encargado de reclutar a gente junto con Ully además de ayudar a los aprendices ante las dificultades que les puedan surgir. Si los estos aprendices coinciden con alguna persona que crea que pueda ser apta para unirse a nosotros no tiene más que comunicárselo a alguno de ellos, incluso a mí mismo. A parte, tenemos las instrucciones del Mayor Samuelson que s0n muy claras: la Horda sigue siendo una gran amenaza y la Ciudad de Ventormenta vuelve a estar en peligro así como el resto de capitales de la Alianza. Espero que no me defraudéis como espero no defraudaros a ninguno de vosotros. Gracias una vez más por asistir a este encuentro entre hermanos. ¡Y ahora a trabajar familia!

Y tras estas palabras la gente se fue disgregando.

– Namarié -dijo Sanatos-, vas a ir a la Abadía de Villanorte junto con Baldhür y Érebo. Baldhür os va a enseñar tanto a Érebo como a tí todo lo que necesitáis saber sobre el lugar. Una vez allí se te presentará a tu maestro de brujos. Así quedarás a su disposición, ¿de acuerdo?

– De acuerdo -contestó.

Así que los dos jóvenes, Namarié y Érebo, siguieron a su guía Baldhür a su nuevo destino a las afueras de la Ciudad de Ventormenta, en el Bosque de Elwynn.

2 Comments
  1. Reply Fonko 6 junio, 2011 at 12:53

    Madre mía, este blog terminará siendo una verdadera novela. Al ritmo que corre el relato, se podrían escribir cientos de capítulos antes de llegar a nuestros días. Te animo a que no pierdas las ganas de seguir escribiendo Namarié, y que te esmeres en recordar toda la información posible de cada uno de los momentos. No tengas prisa por terminar con la historia, deja que sea viva y fiel al recuerdo, ella por sí sola decidirá cuando debe ponerse el punto final. Por mi parte espero que todavía quede mucho por leer. Disfruto con ello.

    • Reply Namarie 6 junio, 2011 at 21:17

      No te preocupes que a Luz llegaré pronto. Este capítulo lo quería dedicar a Simbelmynë, a su verdadero significado y empezar a señalar gente que pudo ser importante en su momento. El siguiente, aunque no debería adelantar nada (jeje) se lo dedico a los brujos y los primeros niveles. A partir de ahí quiero contar alguna historia o anécdota leveando con alguna primera mazmorra, con historia y descripciones de lugares singulares, siguiendo por las primeras raids. Ten en cuenta que cuando empezamos a raidear en serio tuvimos algunos problemillas que dieron lugar a que acabáramos en Luz. Pero… ¿qué hago adelantando acontecimientos? Nada nada, a seguir leyendo! Gracias Fon ;).

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