La vuelta de la Reina Eterna: Azshara

La semana pasada disfrutamos del último corto animado de Battle for Azeroth de “Líderes de Guerra: Azshara“. Una reina eterna que hasta ahora ha permanecido oculta salvo pequeñas apariciones dentro del juego.

Hace tiempo vimos un poco su historia y hoy vamos a hablar de ella a vistas de lo que vendrá en Battle for Azeroth.

En el fondo de los mares: la Reina Eterna

Azshara, la Reina del Imperio Kaldorei, es sin duda una de las protagonistas de la Historia de Azeroth.

Hace muchos años, ordenó a Xavius que investigara el Pozo de la Eternidad y gracias a ello, Sargeras intentó entrar en Azeroth con su Legión Ardiente, lo que desembocó en la Guerra de los Ancestros. Y tras los acontecimientos, el primer Cataclismo.

Durante años, Azshara ha permanecido en el fondo del mar tras el mismo junto con la destrucción del Pozo de la Eternidad.

Su reino, Zin-Azshari quedó también sepultado.

Y con ello, se convirtió en una reina de los mares.

Hemos sabido que su transformación sucedió entonces pero, ¿cómo ha sido? ¿Por qué?

Siempre ha sido claro su afán de gobernar el mundo, el poder. ¿Por qué ahora?

Empezando por la primera pregunta que nos hacemos, siempre ha habido un pequeño dato sobre la transformación de Azshara a través de la trilogía de la Guerra de los Ancestros. Cuando empezaba a inundarse su ciudad, Azshara escuchó una serie de susurros: “Hay un modo de escapar… Sí, lo hay… Serás más de lo que jamás has sido… más de lo que nunca fuiste… Podemos ayudarte… Podemos ayudarte… […]. Serás mucho más de lo que jamás has sido. Y cuando llegue el momento, a cambio de lo que te concedemos… serás una buena sierva…”  En ese momento, su escudo se rompió y el agua entró en la sala mientras escuchaba los gritos de su gente. El Pozo invadió sus pulmones, pero no se ahogó.

En el caso de Líderes de Guerra: Azshara podemos ver ese momento. Pero además, vemos algo nuevo que sucede después: no solamente escucha sino que también pide. Pide reclamando que ella no es una esclava, sino una reina. Por lo que el Dios Antiguo, si tanto tiempo lleva observándola como dice, sabe de sobra que las intenciones de Azshara no son precisamente las de servir, sino las de gobernar, sea cual sea el precio. Y de hecho, este Dios que lleva tanto tiempo escondido en el mar, realmente no es nada sin ella. Por eso, cuando le dice que lleva tanto tiempo observándola y que la reclama, ella juega su baza para recalcar que sin ella, seguirá siendo precisamente nada, mientras que si cumple con lo que ella quiere, acabará siendo algo.

La calma que precede a la tempestad

Muchos años lleva Azshara esperando su momento. Ha ido enviando a sus siervos, entre ellos a Lady Vashj y a los naga que hemos visto por todo el mundo de Azeroth. Y a ella la hemos visto en algunos momentos durante los años pasados, y recientemente en Legion en Azsuna para enfrentarse al espíritu del Príncipe Farondis.

Y ahora vemos que, tras la desaparición de la flota de Kul Tiras estaba la propia Azshara, sin saber si N’Zoth está detrás de ello también o no.

Tras el corto animado de Azshara nos fijamos en que ella no necesita a los Dioses antiguos, sino que ellos la necesitan a ella.

Es el momento ideal para Azshara porque la Horda y la Alianza han estado entretenidos con sus odios y sus guerras, tras la derrota de la Legión Ardiente y el encarcelamiento del que creíamos que era nuestro gran enemigo: Sargeras.

Además, ahora dependemos solamente de nosotros. Los Dragones Aspecto, que fueron los encargados de proteger a los mortales del mundo, gastaron todo su poder. Las Armas Artefacto que hemos usado en Legion y que eran tan poderosas, tampoco tienen ya su poder. Y los Pilares de la Creación también han dejado de tener poder.

¿Qué nos queda? La Horda y la Alianza que se encuentra en pleno alzamiento de las armas entre ellos. Ahora parece que estamos solos, y ésta puede ser la oportunidad que Azshara ha estado esperando durante tanto tiempo.

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