Sylvanas Brisaveloz (Primera Parte)

En este artículo, vamos a ver a Sylvanas Brisaveloz como personaje dentro de World of Warcraft.

Sylvanas es la actual Jefa de Guerra de la Horda, tras la muerte de Vol’jin. Además, es la líder de los Renegados.

La historia de Sylvanas es muy extensa, por lo que vamos a dividirlo en dos partes.

Familia

Sylvanas tiene actualmente dos hermanas, y tuvo un hermano llamado Lirath.

La hermana mayor, Alleria Brisaveloz, luchó codo con codo con la Alianza en Lordaeron cuando llegó la invasión de la Horda. Además, durante la segunda invasión, atravesó el Portal Oscuro junto con Turalyon para evitar que la ésta se produjera, desapareciendo ambos tras entrar en Terrallende.

Su hermana pequeña es Vereesa. Estuvo casada con Rhonin, un mago humano que conoció y ayudó durante la liberación de la Reina de los Dragones y el Aspecto de la Vida, Alextrasza. Ambos tienen dos hijos. Pero Rhonin murió en Theramore tras el lanzamiento de la bomba de maná de Garrosh, sacrificándose para poder salvar vidas, entre ellas la de Jaina Valiente.

Sylvanas se describe como vanidosa cuando era joven. Era hermosa y una gran cazadora, la más prometedora de la familia. Consiguió ser General forestal de Lunargenta, liderando las fuerzas militares de Quel’Thalas. Destacó con la invasión de la Horda Orca, cuando ésta ya habían tomado Ventormenta e iban camino de Lordaeron. Anduin Lothar fue el que consiguió convencer a todo el mundo a través de Kalimdor para conseguir que se unieran a la lucha, incluidos los nobles de Lordaeron.

El Reino de Arathi tenía una estrecha relación con los Altos Elfos de Quel’Thalas, ya que les habían ayudado durante las guerras trol. Así se forjó una alianza entre ellos. Pero nos Altos Elfos no veían a la Horda como una amenaza en sus tierras, y confiaron en su propia magia para proteger sus tierras, así que enviaron una pequeña parte de sus ejércitos a la guerra.

Durante su primera batalla, la Horda decidió marchar hacia el reino de Quel’Thalas, haciendo que Alleria quisiera volver por su cuenta a su hogar para dar el aviso, pero Turalyon no la dejó irse, ya que consideró que debían mantenerse unidos. Así que parte de la Alianza marchó hacia Quel’Thalas cuando la Horda comenzó el asalto, y se dieron cuenta de que los trols se habían aliado con los orcos. Los trols se encargaron de atacar desde los árboles mientras que los orcos hicieron su asalto. Cuando llega la Alianza, ven que hay fuego en la zona y se dan cuenta del asalto. Turalyon manda a Alleria a Quel’Thalas para que se puedan unir los Elfos a la Alianza. Alleria se encontró con su hermana Vereesa cuando y entonces un grupo de trols cayó encima de ellas. Los trols los superaban en número, pero no conocían el bosque tan bien como Vereesa y juntas corrieron hacia un arroyo. Los trols estuvieron cerca de atraparlas, pero cuando casi las cogen, fueron derribados por Sylvanas y sus tropas.

Para convencer al concilio llevó una cabeza de un trol muerto. Al principio no quisieron escuchar, pero cuando vieron la cabeza entraron en razón. Anestarian Caminante del Sol mandó un ejército liderado por Sylvanas y su segundo al mando, Lor’themar Theron. Y así consiguieron junto con la Alianza abatir a la Horda.

No obstante, la Horda no se dio por vencida. Cuando vieron que Quel’Thalas estaba siendo un fracaso, decidieron enfocarse en Lordaeron, que era su principal objetivo. Cuando Turalyon se dio cuenta de ello hizo que las tropas persiguieran a la Horda antes de que llegaran al corazón de la Alianza. Sylvanas y su gente aún tenían su magia y la Fuente del Sol para protegerlos.

Pero esta guerra duró unos días y la habría ganado la Horda de no ser por Gul’dan, que de repente retiró sus ejércitos lo que hizo que Martillo Maldito enviara los suyos a vengarse del traidor de Gul’dan. La Alianza cortó la ruta de los refuerzos de la Horda y Turalyon, Sylvanas, Alleria y el ejército de los Altos Elfos comenzaron el asalto. Estos eventos hicieron que Martillo Maldito se retirara hacia la Montaña de Roca Negra. La Alianza siguió a la Horda mientras que los Altos Elfos limpiaban los bosques de trols. Sylvanas perdió a gran parte de su gente y de su familia, incluido a su hermano Lirath.

Viendo la destrucción que la Horda había causado en la zona, Alleria juró matar a cada Orco que encontrase.

Sylvanas tenía un ejército que liderar. Y tras la alianza con los humanos durante la guerra, Sylvanas decidió permitir que uno de ellos se uniera a sus filas de los Errantes, siendo así Nathanos Marris el primer y último humano en unirse a pesar de las protestas de su gente. A Sylvanas le dio igual lo que su gente dijo, incluido lo que dijera Kael’thas Caminante del Sol.

Pero años después, cuando el Portal Oscuro se abrió y la Horda intentó volver por segunda vez, Sylvanas no se unió a la Alianza. Pero sí lo hizo su hermana Alleria. Antes de irse, envió a su amiga Verana a que llevara un regalo a sus hermanas. Alleria se dio cuenta de que había una gran probabilidad de que no volviera, así que quería darle a sus hermanas algo por lo que la recordaran. Así que, de un colgante que la regalaron sus padres, hizo tres medallones: uno con una esmeralda, otro con un rubí y otro con un zafiro, con una inscripción en cada uno para sus hermanas. Verana le dijo a Alleria que mantendría los collares a buen recaudo hasta que Alleria volverá y pudiera dárselos ella misma, pero Alleria no volvió y los regalos fueron entregados.

Durante Warcraft III

Con el tiempo, la Alianza en sí y su amistad con los Altos Elfos se fue debilitando. No había ninguna amenaza importante, así que los reinos de la Alianza comenzaron a pelear entre ellos en temas como en qué gastar el oro y qué hacer con los Orcos que habían quedado en Azeroth. Así que los Altos Elfos empezaron a distanciarse de los reinos de los humanos, con Sylvanas y su ejército incluido.

La Legión Ardiente, que siempre deseó invadir Azeroth, tenía a Kil’jaeden preparado para volver a intentarlo. Kil’jaeden comenzó a usar a su nueva marioneta, el Rey Exánime, para poder entrar en contacto con el mago del Kirin Tor Kel’thuzad. Juntos, trabajaron en lanzar y repartir la Plaga en Lordaeron. Esta plaga hacía que la gente no solamente moría, sino que resucitaba de la muerte y se unía a su ejército. El príncipe de Lordaeron, el joven paladín Arthas Menethil, fue enviado por su padre a investigar sobre esta nueva amenaza. Junto con Uther el Iluminado y Jaina Valiente, vieron cómo su gente se convertía en no-muertos. Así que mataron a Kel’thuzad, aunque no fue suficiente para parar a la nueva plaga, ya que los no-muertos no hacían más que crecer en número.

En Stratholme, Arthas tuvo que tomar una decisión para parar el contagio a través del grano que se había utilizado para hacer pan. Era muy difícil saber quien lo había consumido y quien no, así que Arthas decide purgar la ciudad pese a que Jaina y Uther deciden no seguir adelante con esta idea dejando a Arthas solo con su decisión. Allí Arthas conoce al Señor del Terror Mal’ganis quien le provoca para que se encuentre con él en el frío corazón de Rasganorte.

Y así, con esto en mente, Arthas podría detener a Mal’ganis con una espada conocida como Agonía de Escarcha. Pero conseguir esta espada tan poderosa tuvo su precio, ya que desde que la tuvo escuchaba los susurros del Rey Exánime, que le convenció para que volviera a casa y le arrebatara el trono a su padre.

Con el asesinato del Rey Terenas Menethil, empieza la caída del Reino de Lordaeron. Arthas destruye en poco tiempo todo lo que su padre había construido y protegido durante años.

Su siguiente objetivo fue reclamar los restos de Kel’thuzad, el mismo que él había matado, para resucitarlo. Pero para hacerlo necesitaba un gran poder. Y el mayor poder más cercano que existía era la Fuente del Sol en Quel’Thalas.

Sylvanas recibe la noticia de que los no-muertos estaban marchando y los Altos Elfos habían escuchado rumores de que la Plaga se había extendido por las tierras de los humanos, pero seguían pensando que estaban protegidos en sus tierras.

Sylvanas se encuentra con Arthas en el campo de batalla mientras intenta defender la primera puerta, pero el poder del Azote era mayor de lo que esperaba. Por cada enemigo muerto, su ejército crecía porque Arthas lo volvía a levantar bajo sus órdenes. Sus propias fuerzas se convirtieron en parte del ejército de Arthas o incluso los cuerpos eran usados como munición que lanzaba hacia Sylvanas. Ella acaba dando la orden de retroceder hacia la segunda puerta, una orden que nunca imaginó que haría cambiar su destino.

El Reino de Quel’Thalas siempre había estado defendido por la magia, pero un traidor llamado Dar’Khan Drathir le había hablado a Arthas sobre la Llave de las Tres Lunas y cómo romper las defensas mágicas. Sylvanas había destruido un puente para dar tiempo a su gente para resguardarse, pero esto no paró al Azote, ya que Arthas rellenó el agua con cuerpos para crear otro puente y permitir así pasar a sus tropas. Sylvanas sabía que de una manera u otra tendrían que enfrentarse a Arthas, y mientras se preparaban, recordó una época en la que el mundo estaba bien. Donde ella, sus hermanas y su hermano adoraban cantar juntos…

Sylvanas luchó valientemente contra el Azote, y finalmente se encontró cara a cara con Arthas. Lo atacó e intentó hacerlo lo mejor que pudo, pero al final, cayó cuando Agonía de Escarcha la atravesó. Y luego se fue. Todo desapareció. La frialdad, el hedor, el dolor abrasador, era suave y cálido y oscuro y tranquilo y reconfortante, y Sylvanas se permitió hundirse en la acogedora oscuridad. Por fin, podía descansar, podía dejar las armas que había llevado durante tanto tiempo al servicio de su pueblo…

Pero entonces, un disparo de agonía la atravesó. Una agonía desconocida. Y de repente, supo que este sentimiento era una agonía del espíritu, de su alma dejando su forma sin vida. Arthas le había denegado la posibilidad de morir en paz. Había arrancado su alma de su cuerpo, y la
convirtió en una Alma en Pena bajo su control, manteniendo su cuerpo encerrado en un cofre para darle más tormento.

Sylvanas fue forzada a ver el horror mientras Arthas tomaba su ciudad y mataba a todo el mundo. Anasterian Caminante del Sol intentó defender a su gente, pero era muy mayor y no pudo con el poder de Agonía de Escarcha. Sylvanas gritó de una manera que nunca había hecho. El dolor y agonía de ver a su gente caer salieron de ella y contra su voluntad ella hizo aún más daño. Su grito de alma en pena rompió las armaduras haciendo que su gente se desangrara por los oídos y acabaron muriendo. Arthas había tenido éxito en su misión.

Sylvanas no podía creer lo que veía, la destrucción, la brutalidad que se había cometido a su gente, la destrucción de su hogar, y todo para que Arthas pudiera traer a Kel’thuzad a la vida.

El plan de Kil’jaeden de enviar al Rey Exánime a Azeroth en realidad consistía en debilitar cualquier resistencia en el planeta y abrir un camino para una nueva invasión de la Legion Ardiente. Y la misión de Kel’thuzad era invocar al demonio Archimonde en Azeroth una vez más.

El Rey Exánime no quiso trabajar para Kil’jaeden. Así que en secreto hizo sus propios planes para destruir a la Legion Ardiente, planes que incluían llevar a Illidan hacia la Calavera de Gul’dan. Esta calavera le daría a Illidan el poder necesario para eliminar a Tichondrius.

Este plan evitaba la invasión de la Legion, pero el rol de Arthas no estaba claro. Arthas vio como Archimonde caía en la Batalla del Monte Hyjal y volvió a su reino de Lordaeron.

Pero con lo que no contaba Arthas era con el poder de Ner’zhul. Al expulsar a Agonía de Escarcha de su trono se había creado una grieta en su hielo, que impidió a Illidan destruir Corona de Hielo guiado por Kil’jaeden. El Rey Exánime le informó a Arthas que el peligro se estaba aproximando y tuvo que volver rápidamente a Rasganorte para fusionarse con él y obtener así todo su poder.

Con sus poderes debilitados, Sylvanas se da cuenta de que puede moverse por su propia voluntad y que no tiene los susurros del Rey Exánime, así que es el momento de vengarse. Se encuentra con los señores del terror Varimathras, Detheroc y Balnazzar  y hacen sus planes para derrocar al rey.

Sylvanas decide recuperar su cuerpo del cofre. Sus almas en pena la guían hacia el lugar donde ella puede tomar venganza.

La venganza de Sylvanas se va preparando. Los señores del terror no están de acuerdo con el rechazo de su invitación, así que sabe que en cualquier momento atacarán. Con sus hermanas alma en pena, consigue reclutar parte de la población local. Con lo que tiene un ejército lo suficientemente poderoso para enfrentarse a las fuerzas de Varimathras. Cuando éste llega ve como sus fuerzas eran abatidas, así que el señor demoníaco pide que le perdone la vida y le hace una oferta a Sylvanas, traicionando a sus hermanos para unirse a ella.

Varimathras lleva a Sylvanas hasta Detheroc, y ven como usa su poder para controlar a los humanos, entre ellos al general Garithos. Sylvanas usa a sus almas en pena para tomar el control de un par de humanos para entrar en el campamento y poder abrir las puertas y destruir las fuerzas del demonio. Eliminando a Detheroc, libera a los humanos de su hechizo y Sylvanas hace un trato con Garithos para eliminar al último enemigo, Balnazzar.

Atacan a las fuerzas de Balnazzar y consiguen arrebatarle la capital. Pero Sylvanas tiene una prueba final para Varimathras. Varimathras debe matar a su hermano, cosa que está prohibida entre los Nathrezim, para probar su lealtad. Éste duda pero ante las amenazas de Sylvanas finalmente cede y le mata, aunque más tarde se supo que no murió y acabó infiltrándose como líder de la Cruzada Escarlata. También le ordenó matar a Garithos.

Y así Sylvanas ha creado un hogar para aquellos que quieran alejarse del Rey Exánime y su control. Los Renegados se rinden ante su nueva Reina Alma en Pena con el objetivo principal de vengarse de aquel que los ha convertido en lo que son. Sylvanas les dice que la capital es de ellos, pero que ya no son parte del Azote, siendo conocidos a partir de entonces como los Renegados.

Arthas se acaba convirtiendo en el Rey Exánime y Sylvanas acaba reclutando a más aliados para asegurar su posición en el mundo.

World of Warcraft: Classic

Sylvanas y sus renegados tienen una misión, que es vengarse y matar a Arthas. Al matar a los señores del terror dio un gran paso, pero necesita más aliados. Sylvanas envía mensajes para encontrar aliados pero la mayor parte del mundo los ve como monstruos y solo quieren que desaparezcan. El Jefe de Guerra Thrall es convencido por Hamuul Totem de Runa que ve potencial tras haber rescatado a sus Renegados y haberles dado un hogar en Entrañas. Thrall es consciente de la siniestra naturaleza de los renegados, pero también ve lo que dice Hamuul, así que permite que se unan a su Horda. Esta alianza no solamente aumenta la probabilidad de victoria de los Renegados frente al Rey Exánime o frente a cualquiera. Además le da a la Horda una posición estratégica en los Reinos del Este.

Durante sus viajes, Sylvanas encuentra el camino de vuelta a Quel’thalas. Al parecer, el traidor Dar’Khan había sobrevivido e intenta reclamar los poderes restantes de la Fuente del Sol que estaba prácticamente destruida. Sylvanas intenta parar a Dar’Khan pero ni siquiera su grito de alma en pena consigue pararle y al final Dar’Khan es matado por los poderes propios de la Fuente del Sol, ahora en la forma de Anveena. Sylvanas promete mantener la identidad de Anveena en secreto. Dar’Khan demuestra ser casi imbatible, y en The Burning Crusade vuelve una vez más, donde nosotros tenemos que recoger su cabeza en una misión en la zona de inicio de los Elfos de Sangre.

Nathanos Marris cayó ante el Azote y eventualmente se convirtió en un no-muerto. Se unió a los Renegados y desde el principio es muy leal a Sylvanas, lo que siempre ha hecho especular sobre si hay algo más entre Sylvanas y él. Aún se le ve como un héroe de la Alianza, y los aventureros de la Alianza tienen una misión en la que tienen que restaurar el orden y liberar a Nathanos de su maldición de no-muerto. Un pequeño ejército se requiere para matarlo, pero sobrevive al encuentro fingiendo su propia muerte,

Para aumentar su fuerza en su misión de destruir al Rey Exánime, Sylvanas crea la Sociedad Real de Boticarios. Trabajan en una nueva especie de plaga que no solamente matará al Azote, sino que también lo hará con cualquier otro tipo de vida. Las otras razas de la Horda creen que están trabajando en una cura para su maldición de no-muertos, pero en realidad, están realizando experimentos con vivos y muertos.

Durante The Burning Crusade

El resto de Altos Elfos que sobreviven en Quel’Thalas deciden llamarse Elfos de Sangre, en honor a aquellos que han caído mientras intentaban defender sus tierras contra Arthas y el Azote. De manera oficial, se ha dicho a la gente que Sylvanas murió, pero el rumor es que Sylvanas sigue en pie como Reina Alma en Pena. Siente conexión con su gente, lo que hace que los Elfos de Sangre acaben siendo miembros de la Horda. Además, ofrece ayuda a los renegados para asegurar la tierra contra las fuerzas del Azote restantes. Los Elfos de Sangre primero rechazan su ofrecimiento pensando que podría ser un truco, pero eventualmente, la dejan entrar y se convierten en una parte sustancial de la Horda.

Durante este tiempo, los jugadores podemos encontrar el collar de Sylvanas, el mismo que Alleria regala a sus hermanas. Durante la misión tenemos que llevarle el collar, y aunque dice que sus hermanas están muertas en su memora, no puede sostener este pensamiento porque aún están en su oscuro corazón, cantando el Lamento de los Altonanto.

Durante Wrath of the Lich King

Sylvanas y su gente han tenido tiempo para inventar una plaga que no solamente mata a los vivos, sino que también mata a los no-muertos, a los Renegados y al Azote. Tiene control y siente un vínculo particular con Arthas.

Thrall es cauteloso y reacio a dar la orden de asaltar Rasganorte, pero cuando el Azote llega a Orgrimmar no ve otra salida. Garrosh Grito Infernal lidera a la Horda y Sylvanas, por supuesto, se une al asalto. Los Elfos de Sangre también son reacios en unirse a la guerra contra Arthas, pero Sylvanas visita a Lor’themar, haciendo que éste no tenga elección y acabe llevando a su gente a la guerra.

En Rasganorte, la Horda comienza el asalto en Tundra Boreal mientras que Sylvanas y los Renegados atacan en Fiordo Aquilonal. Bajo el nombre de La Mano de la Venganza, trabajan para perfeccionar la plaga. La campaña contra el Rey Exánime parece ir bien, la Horda y la Alianza trabajan juntos, pero en la Puerta de Cólera el Gran Boticario Putress entra en acción.

Putress utiliza la plaga contra el Azote, la Alianza e incluso contra la Horda. No está claro si el ataque está ordenado o no por Sylvanas, pero los eventos que siguen muestran a Varimathras y Putress trabajando juntos en el derrocamiento de su reina y quitándole Entrañas. Estar traición hacia Sylvanas hace que tenga que volver a su ciudad antes de que pueda luchar contra Arthas. Con Thrall, Vol’jin y varios miembros de la Horda entran en Entrañas y se enfrentan a Varimathras que se encontraba ocupado tratando de invocar algo en Azeroth. Mientras luchamos contra él, las voces que escuchamos dicen que se trata de Sargeras, por lo que parece que nunca ha dejado de tener conexión con la Legion.

Esta traición también golpea a la Alianza, que con la muerte de parte de su ejército, incluido Bolvar Fordragon, hace que también tengan su razones para asaltar Entrañas. Se enfrentan a Putress y se adentran hasta donde encuentran a Thrall y a otros miembros de la Horda ante el cuerpo muerto de Varimathras. Como hay tensión entre todos, Jaina teletransporta a Varian y a los miembros de la Alianza lejos antes de que se haga más daño. Thrall devuelve Entrañas a Sylvanas, pero ha aprendido su lección. Deja tras de sí a sus guardias Kor’kron para que vigilen la ciudad mientras mantienen un ojo en la Dama Oscura para asegurarse de que no vuelve a suceder algo como lo visto en la Puerta de Cólera.

Entrañas vuelve a estar segura, así que es el momento para que Sylvanas vuelva a Rasganorte y se enfrente al Rey Exánime. Junto con los jugadores de la Horda, se adentra en el interior de la Ciudadela Corona de Hielo.

Con los ejércitos centrados en el ataque de las puertas principales de la Ciudadela, Sylvanas y un grupo de aventureros entran por otro lado y se encuentran en un lugar llamado Cámaras de Reflexión para obtener más información. Descubren que también es el lugar donde el Rey Exánime deja a su Agonía de Escarcha. Con esta información, Sylvanas decide destruir inmediatamente la espada, pero se trata de una trampa.

Encontramos a Agonía de Escarcha y al propio Rey Exánime. La fusión total de Arthas con Ner’zhul ha aumentado sus poderes, y Sylvanas no es rival por sí sola, obligando a su grupo a huir. Depende de la Horda y de la Alianza derribar los muros de la Corona de Hielo.

Si has hecho las misiones de Agonía de las Sombras, puedes haber visto objetos únicos tras matar al Rey Exánime. Uno de ellos es el Vial de Sangre de Sylvanas.

Cuando termina la expansión Sylvanas debe tener nuevas motivaciones. Hasta ahora era la venganza, pero una vez que ha muerto Arthas ya ha cumplido su objetivo en esta vida. Sylvanas va a lo alto de la Ciudadela y se da cuenta de que hay un nuevo Rey Exánime en el trono, Bolvar Forfragon. Pero esto le da igual a Sylvanas. Ella ya tiene su liberación. Se tira desde lo alto de la Ciudadela, intenta abrazar definitivamente la muerte, pero aparecen las Val’kyr, prisioneras del Rey Exánime que anhelan su libertad, y que tienen otros planes para Sylvanas. La muestran visiones de su pasado, de cómo utilizó sus tropas para conseguir sus objetivos. Cómo los Renegados fueron lanzados como flechas hacia el corazón de Arthas. Visiones de un futuro posible en el que Garrosh utiliza una gran parte de los ejércitos de los Renegados para derribar Gilneas y de cómo la Alianza retoma la capital de Lordaeron mientras su gente se lanza hacia el fuego.

Las Val’kyr la mantiene en este estado ofreciéndole otra elección. El espíritu de Sylvanas se hunde, ¿cómo ha llegado hasta ahí? No lo recuerda, no sabe si la ha matado Arthas, si es su juicio final, si se ha intentado matar ella misma. Solamente ve oscuridad.

Y de repente, realmente siente por primera vez después de tanto tiempo. Se retuerce en agonía. Vuelve a sentir algo pero solamente sufrimiento. Arrepentimiento. Dolor. Frío. Desesperación. Miedo.

Hay más en la oscuridad. Apariciones que no reconoce. Presencias familiares. Y de repente lo reconoció, una la voz burlona que una vez la había tenido a su alcance. ¿Arthas? ¿Arthas Menethil? ¿Aquí? Su esencia corrió hacia ella, desesperada, y luego se encogió en horrorizado reconocimiento: el chico que sería el Rey Exánime. Sólo un niño rubio asustado, cosechando las consecuencias de toda una vida de errores. Si alguna parte del alma de Sylvanas no estuviera desgarrada y atormentada en ese momento, podría haber sentido, por primera vez, el más mínimo atisbo de compasión por él.

En el gran paisaje de todos los sufrimientos del mundo y de todos los males del infinito, el Rey Exánime era…. insignificante.

Este destino iba a ser su eternidad: el vacío sin fin, el oscuro y desconocido reino de la angustia. Condenado a la misma vida después de la muerte, como Arthas.

Las nueve Val’kyr finales aún atadas a la voluntad del Rey Exánime bajaron por ella y le ofrecieron una elección. Se unirían a Sylvanas, se liberarían de la voluntad de Bolvar e incluso ocuparían el lugar de Sylvanas en el infierno, ya que estarían unidas para siempre. La Val’kyr no sólo mantendrían a Sylvanas con vida, sino que también le daría el poder de resucitar a los muertos como nuevas fuerzas para los renegados. Sylvanas hizo el pacto con las Val’kyr, y la primera tomó su lugar, Annhylde, forjando un nuevo destino para ella y los Renegados. Annhylde se ofrece la primera para ocupar el lugar de Sylvanas en la muerte y tras aceptar el pacto, Sylvanas vuelve a la vida. Junto con las ocho Val’kyr que le quedaban, Sylvanas intenta no volver nunca a ese infierno que había presenciado. Ahora las Val’kyr están unidas a la Dama Oscura.
“Tengo la intención de vivir para siempre.”

Durante Cataclysm

En una de las visiones que le mostraron las Val’kyr, Sylvanas vio como Garrosh utilizaba las tropas de los Renegados para tomar Gilneas. Al volver le contó al Jefe de Guerra que tomarán Gilneas, pero que se haría a su manera.

Para comprender esto, debemos hablar un poco sobre Gilneas.

Gilneas construyó un gran muro alrededor de su ciudad en algún momento durante la Segunda Guerra. Eran parte de la Alianza y su Rey Genn Cringris ayudó a los otros líderes. Cringris de todas formas no era partidario de gastar su dinero con los otros líderes, sino más bien en gastarlo defendiendo su ciudad y a su gente, pero sin traicionar a la Alianza. La Alianza ganaría la guerra contra la Horda, y con el paso del tiempo las lealtades se fueron debilitando. Cringris fue un poco más allá y construyó su gran muro alrededor de la ciudad para que nadie entrase y no preocuparse por los problemas de los demás.

Cuando llegaron los renegados, las fuerzas de Gilneas trataron de detenerlos. Genn, desesperado, pidió ayuda al archimago Arugal, y éste invocó a los Huargen para que atacaran. Estos Huargen fueron invocados desde el Sueño Esmeralda, que fueron puestos allí por Malfurion Tempestira y se usaron para ser druidas con los poderes del semi-dios Goldrinn, pero en lugar de tenerlo, se perdieron en la furia. Sus mordeduras incluso propagarían la maldición de Huargen a otras personas, y Malfurion no vio otra manera de ponerlos en hibernación dentro del sueño.

Al principio el plan pareció funcionar, los Huargen fueron un gran ejército, pero cuando terminaron con ellos empezaron a atacar al pueblo de Gilneas, con lo que poco a poco empezaron a repartir la maldición. Estos Huargen estaban liderados por Ralaar Colmillo de Fuego, también conocido como Alfa Prime, el primero de los druidas que se convirtió en Huargen. Se había infiltrado en Gilneas a través de los túneles del muro para buscar la Guadaña de Elune y poder así invocar a más Huargen desde el Sueño Esmeralda. Con estos Huargen adicionales podrían asaltar Darnassus y vengarse de Malfurion, pero finalmente se alió con los renegados para poder asaltar Gilneas.

Al principio, Garrosh envió a los renegados hacia el muro de Gilneas, pero era muy resistente y aguantaba. Alfa Prime atacó la ciudad con sus Huargen mientras que el Rey Genn Cringrís se alió con Lord Darius Crowley, que hizo una rebelión contra Gilneas en el pasado y fue encarcelado, aunque Cringrís seguía viendo un amigo en él y la ciudad necesitaba su ayuda. Juntos lucharon contra el asalto de los Huargen, pero Crowley se dio cuenta de que la única manera de que sobreviviera su pueblo era evacuando a todo el mundo hacia Refugio del Ocaso, mientras que Crowley y su ejército se quedaron detrás para mantener a los Huargen ocupados. Este sacrificio salvó muchas vidas, pero finalmente acabó convirtiéndose en un Huargen también.

Los boticarios reales del Rey Genn Cringrís crearon una poción que permitía a los Huargen recuperar su cordura y tener el control de sus acciones. Esto liberó a los Huargen para que pudieran unirse al ejército de Gilneas, e incluso cuando Alfa Prime había tomado la ciudad, los muros siguieron resistiendo. Esto sucede hasta que llega el Cataclismo que golpea al mundo de Azeroth, que consiguió romper el muro y sus defensas naturales. Con esta destrucción, los renegados tuvieron su oportunidad para invadir tanto por tierra como por mar, pero los ejércitos Gilneanos, liderados por el príncipe Liam Cringris y Lord Vicent Godfrey, consiguieron oponer resistencia. Pero el Cataclismo no había terminado, así que tuvieron que evacuar Refugio del Ocaso antes de que el mar se tragara la tierra. Los supervivientes llegaron al bosque de Monte Negro donde se encontraron con Elfos de la Noche liderados por Belysra Brisa Estelar. Belysra estuvo cuando los primeros druidas asumieron sus formas Huargen, y le ofreció ayuda y conocimiento para ayudar a restaurar el equilibrio entre el hombre y la bestia. Esta poción no duraría para siempre, pero el ritual de los Elfos de la Noche permitiría a los Gilneanos de manera permanente tomar el control de su forma Huargen.

Crowley siguió a los Elfos de la Noche, y cuenta a los jugadores que los renegados han tomado la Guadaña de Elune. Este artefacto podría permitirles tomar el control de los Huargen, así que tendrá que reclamar el objeto antes de que se pierda para siempre. Una manada de Huargen liderados por Tobias Mantoniebla distraen a los renegados mientras que robamos la Guadaña antes de que llegue a Sylvanas. Después, Godfrey y Cringrís piden a Crowley que sigan a su ejército una vez más. Godfrey no podía soportar que su rey fuera uno de los malditos Huargen, así que hizo sus propios planes. Capturó a Cringrís con la intención de usarlo como moneda de cambio con los Renegados. Los jugadores van a su rescate una vez más y liberaron a su rey.

Tras liberarlo y reclutar la mayor parte de la gente que se podía, Cringrís y Liam estaban preparados para luchar por su pueblo. El príncipe lidera los ejércitos contra los renegados, y en la ciudad, Sylvanas se muestra de nuevo en la batalla, queriendo usar una flecha envenenada en el Rey, pero finamente Liam se interpone en el disparo y muere en los brazos de su padre.

Sylvanas se retira y vuelve con el General Aullaguerra, enviado por Garrosh para que vigilara a los Renegados. Sylvanas fue avisada que no podía usar a la plaga en esta guerra, así que le dice a Aullaguerra que Garrosh no debe preocuparse, pero en realidad estaba a punto de desencadenar a la plaga en contra de las órdenes de su Jefe de Guerra. Tobias Mantoniebla escucha la conversación y se asegura de evacuar a la ciudad antes de que caigan en la plaga. Gilneas se queda en ruinas, pero los ciudadanos han sobrevivido ya que han conseguido salir por mar en los barcos que han sido llevados por los Elfos de la Noche. Con esto, se forma una nueva alianza mientras que la Liberación de Gilneas liderado por Darius Crowley se queda detrás para intentar retomar la ciudad de manos de los Renegados.

Mientras tanto, Sylvanas presenta al Jefe de Guerra a sus nuevas aliadas, las Val’kyr. Pero Garrosh no está contento con las acciones de Sylvanas, aunque a ella no le importa lo que diga el Jefe de Guerra. Las Val’kyr son sus aliadas más poderosas, pueden resucitar a los muertos y hacer que luchen por ella, algo que utiliza durante la guerra contra Gilneas y alrededores.

Las Val’kyr se repartieron para convertir a los humanos de la Isla Fenris, pero Crowley ofreció a los humanos la sangre Huargen. Abrazar la maldición de los Huargen haría que se hicieran inmunes a la magia de las Val’kyr y evitar así que se convirtiesen en renegados. Incluso odiando la propia idea de convertirse en Huargen, aceptaron porque consideraron que era mejor que ser no-muertos. Durante este tiempo, Cringrís viaja a Ventormenta y muestra su lealtad a la Alianza. Varian Wrynn, se fija en la amenaza de los renegados y manda tropas para ayudar en la liberación de Gilneas. La 7ª Legión tiene éxito en su cometido, pero Sylvanas tiene más planes en mente. Recupera el cuerpo de Lord Vincent Godfrey, mientras que sus ejércitos recuperan a Lord Walden y al Barón Ashbury, que son resucitados como Renegados siendo Godfrey el que parece ser más leal a la Dama Oscura. Siempre dijo que era mejor estar muerto que servir a los Huargen.

Los jugadores son encomendados a capturar Molino Ámbar. Se rumorea que los magos de Molino Ámbar estaban esperando a más refuerzos de la Alianza antes de que llegasen los renegados, así que tenían que ser eliminados antes de que fueran una amenaza importante. Finalmente se les convierte en no-muertos añadiendo así más miembros al ejército de Sylvanas.

La 7ª Legión y los Huargen no estaban siendo derrotados, y Godfrey y sus hombres fueron enviados para recoger a Lorna Crowley, la hija de Darius Crowley. Lorna no estaba todavía afectada por la maldición de los Huargen por lo que era vulnerable a la magia de las Val’kyr de Sylvanas. Ésta utiliza a Lorna para chantajear a Crowley para que entregara Gilneas, o en caso contrario la convertiría en renegada. Así que sin tener mucha elección, le entrega Gilneas. Parece una victoria, pero Godfrey tiene otros planes en mente. Dispara a Sylvanas por la espalda y acaba con su vida. Cromus, un orco que acompaña a los jugadores, interceptan rápidamente a Godfrey y a sus hombres y les hacen retroceder hacia Castillo de Colmillo Oscuro mientras que las tres Val’kyr, Agatha, Arthura y Daschia se sacrifican para devolver a la vida a Sylvanas. Cuando Sylvanas se suicidó, solamente se necesitó una Val’kyr para levantarla, siendo aparentemente muy poderosa frente al resto de Val’kyr. Esta vez se necesitaron tres.

Sylvanas estaba furiosa con Godfrey y juró que se vengaría, pero mientras tanto debía volver a Entrañas para recuperarse.

No hay una historia oficial de como acaba esta parte, solamente podemos especular por las redes sociales. Actualmente encontramos a Godfrey en la mazmorra de Castillo de Colmillo Oscuro mientras que Gilneas sigue siendo un lugar de lucha. Pero parece que Crowley finalmente se rindió aunque parte de su gente no lo hizo. Creed nos lo muestra como parte de las misiones legendarias del Pícaro, y Wrathion envía Pícaros para sacarle, mientras que los ejércitos de Creed dejan la ciudad para ir a un lugar más seguro. Por el momento, Gilneas es un lugar en disputa.

Los Renegados siguen conquistando más territorios. Pero el más significante de todos ellos es Andorhal.

Horda y Alianza luchan por este territorio entre ellos y contra alguna parte del ejército del Azote que aún queda en la zona. La Alianza está liderada por Thassarian mientras que la Horda lo está por Koltira Tejemuerte. Ambos son miembros de los Caballeros de la Espada de Ébano y amigos. Se encuentran en el campo de batalla y tras salir el Maestro oscuro Gandling, deciden retirarse y reagrupar los ejércitos. Thassarian avisa a su viejo amigo de que ya no son hermanos, ya que son de facciones opuestas y eventualmente se encontrarán en el campo de batalla por el destino de Andorhal.

Sylvanas envía a los jugadores en una misión para que utilicen a sus Val’kyr para convertir a los granjeros locales en tropas renegadas. La Alianza también recluta a los granjeros para que ayuden en la batalla, y los granjeros son los primeros en atacar a pesar de las órdenes de Thassarian. A Sylvanas no le importa, y envía más tropas para ganar a la Alianza. Incluso cuando la Alianza mata a la Val’kyr Aradne, la batalla en Andorhal está perdida. Los renegados ganan pero Sylvanas no está suficientemente contenta. La campaña dura varios días y consiguen matar al resto del Azote que hay en la zona, y manda a Koltira a Entrañas porque ve su debilidad. Thassarian dice que irá a Tirisfall para saber qué le ha sucedido a Koltira, pero esto no sucede hasta Legion.

 


La Historia de Sylvanas continuará en una segunda parte: Sylvanas Brisaveloz (Segunda Parte)

 

*Fuentes: Warcraft III, Arthas, la ascensión del Rey Exánime, Wowhead, Blizzard Watch, WoWPedia, Antes de la Tormenta, World of Warcraft.

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