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Namarie

Capitulo XI : Ventormenta.

Se levantaron más tarde de lo que pensaron debido a la pequeña resaca que tenían. El que tenía mejor cara era Brook ya que tanto la de Ully como la de Namarié tenían unas buenas ojeras de cansancio.

– Por la cara que lleváis no creo que sea muy conveniente ir en grifo -dijo Brook-. Alguno caería del mareo.

– Tienes razón -contestó Ully-. Este camino no es peligroso así que podemos ir andando hasta Ventormenta. Además no es demasiado largo por lo que a la hora de la comida estaremos allí seguro.

Y tras tomar una decisión tan unánime comenzaron la marcha.

Capitulo X: El Principio de un Viaje.

Tras el sueño Namarié empezó a preparar su marcha.

Hizo sus últimas visitas a la biblioteca de Dolanaar para buscar información sobre los sitios que iba a conocer. La información no era muy nueva ya que había leído casi todos los libros que había. También cabe decir que la biblioteca no era demasiado extensa pero sí contenía la información más básica sobre el mundo y las historias que le han rodeado desde antaño.

Fue despidiéndose de sus conocidos. Se trataba de una despedida agridulce ya que dejaba atrás a gente querida pero por otro lado, tras la visión que le concedió Tyrande, sabía que no era un adiós sino un hasta luego. Cuando tuviese la oportunidad pensaba volver a Darnassus.

Por supuesto visitó también a Tyrande y a Malfurion en el templo. No quería partir sin despedirse de ellos y sin recibir las bendiciones, esta vez mucho más importantes que las que recibió unas semanas atrás cuando quiso salir por primera vez a explorar un poco de mundo. Agradeció a Tyrande por darle esa visión y por enseñarle tanto en este corto tiempo de su vida.

Capítulo IX: El sueño.

Namarié se encontraba escuchando a Sanatos. El entorno era bastante oscuro, con una niebla densa que no dejaba a penas ver a la gente que se encontraba alrededor. Todos parecían escuchar las indicaciones del elfo. Su imagen era asombrosa, denotaba poder y confianza en sí mismo, tanto en sus palabras como en sus gestos, así como en su mirada. Se hablaba de un gran castillo que al parecer, tenían delante de ellos.”Esa es la puerta, y todos tenemos una llave que la abre…” pensó para sí misma. Una gran sensación de responsabilidad y poder le inundó, y la misma seguridad que Sanatos transmitía empezó a sentirla. Sabía cuáles eran sus poderes y la mejor manera para usarlos, ya que había estado aprendiendo durante tanto tiempo…

Capítulo VIII: Sanatos, el Cazador de Demonios.

El barco estaba casi completo cuando llegaron. La sensación de subirse a uno le causó a Namarié la misma admiración que a un niño, ¿como podía aquello tan grande y tan lleno de gente flotar?

Abandonaron la cubierta y se dirigieron al interior del barco. Había una pequeña cantina en la cual se vendía no solo alimento y bebida, sino también todo tipo de mercancía necesaria: componentes para las diversas profesiones, objetos que servían para las batallas, etc.

También había gente de todo tipo: elfos, humanos, enanos, pícaros, magos, sacerdotes, cazadores con la mascota. Algunos iban vestidos normal y otros iban con armaduras relucientes preparados para la guerra. La diversidad del tipo de gente era realmente amplia.

Justo al fondo se encontraban las dependencias del capitán del barco. Los capitanes vivían en estas grandes estructuras de madera por lo que era todo para ellos y sus familias.

Capítulo VII: Madre.

Y por fin, en una mañana de plena primavera, llegó el ansiado momento en que pudo salir de Teldrassil. Después de varios días lloviendo, el aire que se respiraba era limpio, fresco.

Namarié estaba preparada. Llevaba una mochila con bebida y alimento, pero era lo suficientemente amplia como para meter dentro cualquier cosa que pudiera gustarle como recuerdo. Revisó bien todo antes de salir. Guardó cuidadosamente un papel doblado, algo que había escrito durante los días anteriores, en un bolsillo de su falda. No quiso desvelar el contenido de dicha nota, ya que lo reservaba para el momento apropiado, aunque sus padres imaginaban cual era el contenido.

Salieron de la casa y cruzaron el centro de Darnassus. El ambiente era excepcional, los comercios empezaban a abrirse, la subasta con las primeras colas de elfos y no elfos esperando para entrar. Se fueron acercando al banco, el cual, por su forma, recordaba mucho al árbol mágico de El Claro del Oráculo.

Meme: Tres Preguntas

Siguiendo un blog llamado “Cánticos de Leyenda” , así como tomando de referencia blogs que anuncia, y manteniendo la cadena, me veo en la obligación de hacerme estas tres preguntas y responderlas en forma de Meme. Todo ello se debe al descanso que llevo tomado desde hace bastante tiempo, final de la temporada pasada a las puertas de Arthas, que por varios motivos que, tampoco vienen al caso en este momento, cuando llegó la nueva temporada no me vi con las mismas ganas de seguir raideando todas las noches, sobre todo, porque mi nivel de compromiso no es el mismo, pero ya digo que no voy a profundizar en dichos motivos en este momento.

Mi estancia en el WoW hoy por hoy, es para hacer alguna heroica esporádica (ni siquiera a la fecha de hoy tengo terminadas todas las heros, me falta alguna que otra mazmorra), para subir arqueología, o para poner algo en subasta (puesto que farmeo poco, gano poco, y aunque se que mi equipo ya vale para hacer raids, no tengo suficiente oro para encantarlo, por ejemplo, y al jugar poco, tampoco se puede decir que tenga las suficientes manos para mover mi personaje como debería).

Capítulo VI: Universo y Azeroth.

Pese a que Namarié acababa de ser bendecida para partir de Teldrassil, una fuerte tormenta invadió los cielos a la mañana siguiente obligándola a posponer su salida. LLovió durante días, de una forma tan exagerada que incluso los elfos, a pesar de ser una raza que durante milenios convivió en armonía con todos los estados de la naturaleza, solo abandonaban sus moradas para lo imprescindible.

Sus padres adoptivos insistieron feacientemente en acompañar a Namarié en su primera salida, por lo que ella dió su palabra y así sería. No sabía con certeza a dónde la llevarían, pero el lugar que más anhelaba conocer era aquel en el que su madre descansaba en paz. Seguía lloviendo, tendría que esperar un poco más…

Cuando los sueños se hacen realidad

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Axtro, Grimgos, Gizu, Shelvin, Normandato, Namarié, Brook, Isis, Micky, Fonko, Skarnix, Ednaiul, Indaia, Pyrosky.

Al menos una vez al año, como mínimo, unos cuantos locos por el WoW que pertenecemos a Luz, nos unimos para vernos las caras.

Pasamos de ser meros avatares, a ser personas de carne y hueso.

Las primeras “kedadas” se convirtieron el algo realmente extraño, chicos y chicas que se unen para pasar un fin de semana juntos, disfrutando con una actividad principal, etc. Hablamos sobre todo del WoW, de la gente, del progreso de la hermandad, de cómo mejorar algo, hay gente que aporta nuevas ideas, pero lo fundamental, es intentar pasárselo bien.

Capítulo V: Audiencia y Bendición

Aunque Namarié no mostraba ningún signo de querer explorar mundo, en su interior, sí que tenía esa sensación, pero pensando en no hacer daño a sus padres adoptivos, y por pensar que en casa estaría segura, no decía nunca nada ni mostraba interés por hacerlo. Ella se fijaba en cómo los mayores pasaban por el portal de Darnassus, para ir a la aldea de Rut´theran, y sabía que de allí salían barcos que iban a su ciudad natal, Ventormenta, en los Reinos del Este, o cruzaban al continente de Kalimdor, al pueblo de Auberdine. Sabía que había un mundo por explorar y por conocer.

Sin que Firodren ni Jandria lo supiesen, iba a visitar a menudo a Tyrande y a Malfurion, solicitando consejo. Ellos le aconsejaban que estuviera atenta a las explicaciones de sus mayores, porque en un futuro, le sería muy útil. Y estas palabras, no hacían mas que rondarle en la cabeza, ya que ella sabía que necesitaba saber un arte de lucha para poder moverse por ese mundo, pero no tenía claro cual sería. Tyrande, sabiamente, le decía que no se preocupase por eso.

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