Capítulo IX: El sueño.

Namarié se encontraba escuchando a Sanatos. El entorno era bastante oscuro, con una niebla densa que no dejaba a penas ver a la gente que se encontraba alrededor. Todos parecían escuchar las indicaciones del elfo. Su imagen era asombrosa, denotaba poder y confianza en sí mismo, tanto en sus palabras como en sus gestos, así como en su mirada. Se hablaba de un gran castillo que al parecer, tenían delante de ellos.”Esa es la puerta, y todos tenemos una llave que la abre…” pensó para sí misma. Una gran sensación de responsabilidad y poder le inundó, y la misma seguridad que Sanatos transmitía empezó a sentirla. Sabía cuáles eran sus poderes y la mejor manera para usarlos, ya que había estado aprendiendo durante tanto tiempo…

Capítulo VIII: Sanatos, el Cazador de Demonios.

El barco estaba casi completo cuando llegaron. La sensación de subirse a uno le causó a Namarié la misma admiración que a un niño, ¿como podía aquello tan grande y tan lleno de gente flotar?

Abandonaron la cubierta y se dirigieron al interior del barco. Había una pequeña cantina en la cual se vendía no solo alimento y bebida, sino también todo tipo de mercancía necesaria: componentes para las diversas profesiones, objetos que servían para las batallas, etc.

También había gente de todo tipo: elfos, humanos, enanos, pícaros, magos, sacerdotes, cazadores con la mascota. Algunos iban vestidos normal y otros iban con armaduras relucientes preparados para la guerra. La diversidad del tipo de gente era realmente amplia.

Justo al fondo se encontraban las dependencias del capitán del barco. Los capitanes vivían en estas grandes estructuras de madera por lo que era todo para ellos y sus familias.

Capítulo VII: Madre.

Y por fin, en una mañana de plena primavera, llegó el ansiado momento en que pudo salir de Teldrassil. Después de varios días lloviendo, el aire que se respiraba era limpio, fresco.

Namarié estaba preparada. Llevaba una mochila con bebida y alimento, pero era lo suficientemente amplia como para meter dentro cualquier cosa que pudiera gustarle como recuerdo. Revisó bien todo antes de salir. Guardó cuidadosamente un papel doblado, algo que había escrito durante los días anteriores, en un bolsillo de su falda. No quiso desvelar el contenido de dicha nota, ya que lo reservaba para el momento apropiado, aunque sus padres imaginaban cual era el contenido.

Salieron de la casa y cruzaron el centro de Darnassus. El ambiente era excepcional, los comercios empezaban a abrirse, la subasta con las primeras colas de elfos y no elfos esperando para entrar. Se fueron acercando al banco, el cual, por su forma, recordaba mucho al árbol mágico de El Claro del Oráculo.

Meme: Tres Preguntas

Siguiendo un blog llamado «Cánticos de Leyenda» , así como tomando de referencia blogs que anuncia, y manteniendo la cadena, me veo en la obligación de hacerme estas tres preguntas y responderlas en forma de Meme. Todo ello se debe al descanso que llevo tomado desde hace bastante tiempo, final de la temporada pasada a las puertas de Arthas, que por varios motivos que, tampoco vienen al caso en este momento, cuando llegó la nueva temporada no me vi con las mismas ganas de seguir raideando todas las noches, sobre todo, porque mi nivel de compromiso no es el mismo, pero ya digo que no voy a profundizar en dichos motivos en este momento.

Mi estancia en el WoW hoy por hoy, es para hacer alguna heroica esporádica (ni siquiera a la fecha de hoy tengo terminadas todas las heros, me falta alguna que otra mazmorra), para subir arqueología, o para poner algo en subasta (puesto que farmeo poco, gano poco, y aunque se que mi equipo ya vale para hacer raids, no tengo suficiente oro para encantarlo, por ejemplo, y al jugar poco, tampoco se puede decir que tenga las suficientes manos para mover mi personaje como debería).

Capítulo VI: Universo y Azeroth.

Pese a que Namarié acababa de ser bendecida para partir de Teldrassil, una fuerte tormenta invadió los cielos a la mañana siguiente obligándola a posponer su salida. LLovió durante días, de una forma tan exagerada que incluso los elfos, a pesar de ser una raza que durante milenios convivió en armonía con todos los estados de la naturaleza, solo abandonaban sus moradas para lo imprescindible.

Sus padres adoptivos insistieron feacientemente en acompañar a Namarié en su primera salida, por lo que ella dió su palabra y así sería. No sabía con certeza a dónde la llevarían, pero el lugar que más anhelaba conocer era aquel en el que su madre descansaba en paz. Seguía lloviendo, tendría que esperar un poco más…

Cuando los sueños se hacen realidad

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Axtro, Grimgos, Gizu, Shelvin, Normandato, Namarié, Brook, Isis, Micky, Fonko, Skarnix, Ednaiul, Indaia, Pyrosky.

Al menos una vez al año, como mínimo, unos cuantos locos por el WoW que pertenecemos a Luz, nos unimos para vernos las caras.

Pasamos de ser meros avatares, a ser personas de carne y hueso.

Las primeras «kedadas» se convirtieron el algo realmente extraño, chicos y chicas que se unen para pasar un fin de semana juntos, disfrutando con una actividad principal, etc. Hablamos sobre todo del WoW, de la gente, del progreso de la hermandad, de cómo mejorar algo, hay gente que aporta nuevas ideas, pero lo fundamental, es intentar pasárselo bien.

Capítulo V: Audiencia y Bendición

Aunque Namarié no mostraba ningún signo de querer explorar mundo, en su interior, sí que tenía esa sensación, pero pensando en no hacer daño a sus padres adoptivos, y por pensar que en casa estaría segura, no decía nunca nada ni mostraba interés por hacerlo. Ella se fijaba en cómo los mayores pasaban por el portal de Darnassus, para ir a la aldea de Rut´theran, y sabía que de allí salían barcos que iban a su ciudad natal, Ventormenta, en los Reinos del Este, o cruzaban al continente de Kalimdor, al pueblo de Auberdine. Sabía que había un mundo por explorar y por conocer.

Sin que Firodren ni Jandria lo supiesen, iba a visitar a menudo a Tyrande y a Malfurion, solicitando consejo. Ellos le aconsejaban que estuviera atenta a las explicaciones de sus mayores, porque en un futuro, le sería muy útil. Y estas palabras, no hacían mas que rondarle en la cabeza, ya que ella sabía que necesitaba saber un arte de lucha para poder moverse por ese mundo, pero no tenía claro cual sería. Tyrande, sabiamente, le decía que no se preocupase por eso.

Capitulo IV: Grandes Árboles.

En este entorno de guerra constante, Namarié fue creciendo y haciéndose una niña. Era muy curiosa, por lo que todo lo preguntaba.

Salía mucho con su padre adoptivo, Firodren, a recoger plantas por Teldrassil, era una amante de la naturaleza.

Firodren no dejaba de salir de su asombro de lo rápido que aprendía, así como de lo bien que asimiló el hecho de que sus padres verdaderos murieran durante la guerra, y la raza diferente que tenían sus cuidadores y ella. No obstante, había más niños humanos por la ciudad de Darnassus, con los que tenía trato, y se mezclaban todos con los pequeños elfos, por lo que no dejaban de ser uno más, sin distinciones.

A pesar de todo, no vieron ninguna muestra por parte de ella ni de querer investigar sobre sus raíces verdaderas, ni sobre el arte de la guerra, tal como Tyrande les comentó. Por lo que se acomodaron, pensando que no verían el momento en que quisiera saberlo todo.

Capítulo III: la Segunda Guerra, la Alianza y la Horda.

En aquel tiempo, la Horda había sido dirigida por Kil’jaeden, mientras que Medivh luchaba por su alma contra Sargeras. Ventormenta estaba gobernada por el Rey Llane. Este, había estado preocupado por su amigo Medivh, y solicitó ayuda a su amigo Anduin Lothar, el último descendiente del linaje Arath.

Sargeras, prometió darle gran poder a Gul’dan, si éste le ayudaba a llevar a la Horda a Azeroth, y a través de Medivh le dijo que podría convertirse en un dios viviente si encontraba la tumba donde se encontraba el cuerpo de Sargeras. Gul’dan accedió, y decidió que, una vez vencida Azeroth, encontraría él mismo la tumba para poder reclamar su ansiada recompensa.

Medivh y los brujos del Consejo de la Sombra, abrieron el Portal Oscuro, portal dimensional que cubría la distancia entre Azeroth y Draenor. Por ahí, podrían pasar los ejércitos sin problema alguno.

Capítulo II: Buscando un hogar

Darnassus es la capital de los Elfos de la Noche. Esta gobernada por Tyrande Susurravientos, Suma Sacerdotisa de Elune, y su esposo Malfurion Tempestira. Allí, es donde se encuentra el Templo de Elune, divinidad de los elfos.

Jandria, una de las instructoras de sacerdotes que se encontraba delante de Elisa cuando murió, decidió llevarse a la pequeña ante la Suma Sacerdotisa, para que le ayudase a tomar decisión sobre qué hacer. Una vez estuvo delante, Tyrande examinó a la niña.