Dioses Antiguos: N’Zoth

Aunque hace tiempo, mucho tiempo, hablamos de los Dioses Antiguos, vamos a detenernos en N’Zoth.

Se dice que es el Dios Antiguo más débil, aunque también se dice que sigue en Azeroth. Pero sea como sea, parece ser que los días de N’zoth se acercan.

Manipulador, explotador, la voz oscura de las profundidades. El maestro de la Pesadilla Esmeralda que Yogg-Saron abrió para los Dioses Antiguos y que permitió potenciar a Xavius. Nunca lo hemos visto ni nos hemos enfrentado a él.

El Imperio Negro

Antes de que llegaran los Dioses Antiguos, los Señores del Vacío se dedicaban a infectar los alma-mundo de los Titanes nonatos. Los propios Titanes eran un impedimento para que pudieran ejecutar sus planes de extinguir la Luz del Cosmos, así que había que hacer algo.

Así que crearon parásitos, criaturas malignas que iban corriendo a través de la Gran Oscuridad del Más Allá. Se trataba de entidades llenas de locura que desafiaban las reglas de la existencia.

Cuatro de estos parásitos aterrizaron en Azeroth, y son las que actualmente conocemos: Y’Shaarj, Yogg-Saron, C’Thun y N’Zoth. Este mundo estaba siendo disputado por cuatro Señores Elementales: Al’Akir, Neptulon, Ragnaros y Therezane, que luchaban entre ellos.

N’Zoth y el resto de los Dioses Antiguos liberaron a sus subordinados, los N’raqi y los Aqir, y salieron de sus propios cuerpos filtrando fluido ensombrecido para sacar estas monstruosas razas. Los N’raqi guiaron a los Aqir en sus esfuerzos por levantar ciudades, palacios y templos en honor a sus amos, los Dioses Antiguos.

Cuando los Señores Elementales se percataron de los nuevos invasores, los atacaron y los Dioses Antiguos enviaron a sus nuevos ejércitos para luchar.

Los Señores Elementales cayeron frente a la armada de los Dioses Antiguos y comenzó a reinar una edad de oscuridad que duró miles de años en Azeroth. Durante este tiempo, se convirtió en un mundo de pesadilla donde la vida había muerto, y los Señores Elementales se convirtieron en sus exclavos.

Durante este tiempo, N’Zoth lucho con C’Thun y Yogg-Saron, e incluso libraron una batalla campal contra Y’Shaarj, el más poderoso de los Dioses Antiguos. En esta batalla perdió y Azeroth se convertía cada vez más en una noche interminable, y el fin sería cuando los Dioses Antiguos excavaran lo suficientemente profundo en el mundo como para que el alma-mundo se corrompiera para siempre y se convirtiera en un Titán Vacío que pusiera fin a todo.

Hasta que intervinieron los Titanes.

La llegada de los Titanes

Aggramar descubrió lo que estaba sucediendo, y decidió ir a contárselo a los Titanes. Convenció a Eonar para que pudiera ayudarle con el resto en la ayuda de Azeroth, que había que salvar, y propuso un plan.

Siendo Titanes, sabían que no podían intervenir directamente en el mundo puesto que podían llegar a destruir aquello que querían salvar. Así que crearon un ejército de Forjados por los Titanes que enviaron a Azeroth para luchar contra los Dioses Antiguos. Hicieron bien su trabajo pero la lucha contra Y’Shaarj fue la más difícil de lidiar.

Así que el propio Aman’Thul fue a por Y’Shaarj y le extrajo del mundo arrastrando tras de sí parte de Azeroth, mientras destrozaba al Dios Antiguo esparciendo su cuerpo por el planeta. La muerte de Y’Shaarj hirió la superficie de Azeroth, que emanaba una energía Arcana que podía llegar a destrozar el mundo, pero que poco a poco fue asentándose formando finalmente el Pozo de la Eternidad.

Para evitar repetir este hecho, los Titanes optaron por una política de contención y fue N’Zoth el que primero cayó en el ataque de los ejércitos que marchaban hacia sus dominios, que aunque sus N’raqi y Aqir lucharon ferozmente, finalmente N’Zoth fue golpeado y encadenado bajo la superficie del mundo.

Y así mismo se hizo con el resto, Yogg-Saron y C’thun. Y mientras los Forjados por los Titanes reparaban el mundo, N’Zoth y el resto durmieron bajo la superficie atados en sus cadenas.

Los restos de N’Zoth

Pero aunque pareciese que estaban dormidos, no pararon.

Parece que N’Zoth ha sido el que menos ha estado implicado en nuestro mundo. Mientras que C’Thun y Yogg-Saron nos enviaban esbirros por el mundo, N’Zoth siempre ha parecido estar quieto.

Se dice que N’Zoth fue el que susurró a Alamuerte y le corrompió, así como el que convirtió a Azshara en Naga durante la Guerra de los Ancestros. Cuando Yogg-Saron corrompió a Loken y Andrassil creando el primer camino para permitir la entrada a los Dioses Antiguos al Sueño Esmeralda, N’Zoth parecía que no estaba por ningún lado. Cuando C’Thun y Yogg-Saron fueron derrotado por los mortales, N’Zoth quedó intacto.

Hemos oído participaciones en su nombre. Su sirviente Zon’ ozz tomó parte en el Asalto en el Templo del Reposo del Dragón. Cuando encontramos a Xavius en Pesadilla Esmeralda, el nombre de N’Zoth es pronunciado quedando así al descubierto su influencia.

Pero aunque hayamos detenido la Pesadilla, parece que no hemos detenido a N’Zoth.

Así que es posible que el Dios Antiguo haya despertado y no le hayamos prestado atención con la batalla que hemos estado lidiando contra la Legión.

Y tras los acontecimientos que vemos cuando termina la banda de Antorus, el Trono Ardiente, nos preguntamos si esa herida es para despertar al Antiguo Dios, o para llamar al alma-mundo de Azeroth.

Así que suponemos que todo lo iremos sabiendo en el transcurso de la próxima expansión, Battle For Azeroth.

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